Los frutos secos y las frutas deshidratadas se diferencian por su origen y composición nutricional. Los frutos secos son semillas naturalmente ricas en grasas saludables, proteínas y fibra. Las frutas deshidratadas, en cambio, se obtienen al extraer el agua de la fruta fresca, lo que concentra sus azúcares naturales, como la fructosa y la glucosa, además de potenciar su sabor. Ambos son opciones nutritivas para una alimentación equilibrada.